9 de febrer de 2010

Quim Monzó parla de la 'xuleta' berguedana de José Montilla

De 'La Vanguardia' 9 /2 / 2010
(on, per cert, Monzó té -se suposa- un lapsus genial a l'últim paràgraf: presidente Pujol / president Montilla)
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Lo que va de Nashville a Berga

Sarah Palin llevaba los puntos básicos de lo que quería decir anotados en la palma de la mano

Quim Monzó

Esta semana uno de los blancos de las chirigotas de la prensa es Sarah Palin. La ex gobernadora de Alaska fue este sábado estrella de la tea party que se celebró en Nashville. Más que para tomar té, estas tea parties sirven para que los grupos conservadores rebanen el aura de Obama y calienten motores hasta el día en que el declive del Mesías empiece a ser evidente. Sarah Palin estuvo en la del sábado y quedó claro que ni ella misma recordaba ya el papel que le tocó vivir como candidata a la vicepresidencia del país, junto a John McCain. Un papel entre el populismo y las meteduras de pata, que la ha llevado a ser modelo de uno de los grandes hits porno de estos últimos años: Who's nailin' Paylin?, con el apellido ligeramente alterado, por si las demandas. No traduzco el título de la peli para evitar problemas y porque ahora hasta el más iletrado sabe ya cómo funcionan los traductores automáticos de internet.

El sábado, Palin habló de las elecciones del 2012, alabó a Reagan y puso a Obama en el centro de sus críticas, entre otras cosas por estar demasiado pendiente del teleprompter. Que Obama está pendiente del teleprompter quedó claro ya durante la campaña electoral, cuando en YouTube lo vimos en un mitin en el que lo perdió de vista y anduvo sin saber qué decir. Pero a la mayoría de los políticos les pasa lo mismo. Es apasionante ver cómo, Navidad tras Navidad, cuando da su discurso, Juan Carlos I se detiene al final de cada línea –aunque la frase quede a medias– para tomar aire, mover ligeramente los ojos hasta el inicio de la línea siguiente y continuar la frase como si tal cosa. Los presentadores de televisión viven también pendientes del teleprompter y es sabido que uno de los factores de la revolución que supuso La nit al dia fue que Mònica Terribas se negó a usarlo, para que no fuese la máquina quien dominase su explicación de las cosas, sino ella misma. Por motivos diferentes –para marcar distancia con Obama– Sarah Palin tampoco usó teleprompter el sábado, pero para ayudarse llevaba los puntos básicos de lo que quería decir anotados en la palma de la mano.

Muchos medios la critican. Dicen que eso era una chuleta, que vaya vergüenza... Vergüenza, ¿por qué? Si el discurso no está escrito, todo el mundo lleva notas para no olvidar los puntos básicos. El presidente Pujol sacaba un papelito con cuatro detalles y a partir de ahí se enrollaba una hora. Los medios que estos días se ensañan con Palin olvidan, por ejemplo, que el president Montilla lleva siempre una chuleta a punto, por si acaso. También está en YouTube el espléndido vídeo en el que se le ve, sentado en una mesa solemne del Ayuntamiento de Berga, con un papelito escondido bajo la mano izquierda. Un papelito del que, poco a poco y con buena letra, copia en el libro de honor la dedicatoria para, así, no hacer ninguna falta de ortografía, que quedaría fatal.